jueves, agosto 18, 2005


DE TODO, COMO EN BOTICA

Estoy feliz por el resultado del I Concurso Vórtice de Terror, pero me produce cierta desazón que el libro resultante será poco más que un folleto y tendrá una tirada reducida. Me satisface recibir el dinero del premio, que nunca viene mal, pero me pregunto si yo escribo por dinero o para ser leido. Comparo mi felicidad con la de Judith Shapiro, que tiene 16 años y dentro de unos pocos minutos podrá ver su primer cuento publicado en Axxón, o con la de Diego Cid, que sólo tiene unos pocos años más y es casi un debutante... y queda tintineando una campanilla. Sé que se juegan otras cosas y que esto de la edición profesional/amateur tiene sus bemoles. Tendré que regresar forzosamente sobre esto, ya que al margen de la teoría literaria y el salto evolutivo se cocinan otros ingredientes en este guiso y aún debo acomodar algunas piezas en el tablero antes de realizar la próxima jugada.

3 comentarios:

René López Villamar dijo...

Sergio, yo no veo nada de malo en que ganes dinero por escribir. Si no mal recuerdo, los gringos siempre dicen: Haz lo que te gusta y no trabajes un día más en tu vida.

Y el premio es premio aquí y en España, igual y reconsideras mostrar el texto pronto en alguan otra parte.

Saludos

Al margen: no estoy familiarizado con la expresión "tintineando la campanilla", por acá no se usa.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

No me molesta en absoluto recibir el premio en metálico. De hecho, me gano la vida escribiendo, es decir, desde hace más o menos un año soy un escritor profesional (un galeote que escribe). Lo que me apena es que el mismo día en que recibo la noticia se me anuncia que el libro será insignificante. La expresión "tintineando la campanilla" es medio inventada ad hoc... Lo que quise decir es que me han quedado varias ideas dando vuelta en la cabeza pero prefiero madurarlas antes de ponerlas por escrito.

Santiago Eximeno dijo...

A mí también me apena que la tirada no sea larga, pero ya sabes que el relato puede ser publicado de nuevo. Por cierto, que hoy mismo te envío el mío para que lo leas.